Entonces, ¿qué carambas es la informática de vestir?

Tantos ‘gadgets’… y muchos de ellos innecesarios. Si la informática de vestir pretende convertirse en algo común, va a tener que hacer un mayor esfuerzo.

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No uses todos estos en el mismo lugar. (Crédito: Sarah Tew/CNET)
En el fondo de un auditorio en la ciudad de Nueva York, miré desde mi asiento a una persona mostrar una presentación donde se preguntaba cuáles eran los mayores retos de la llamada ‘informática de vestir’.

De todos los retos incluidos – vida de batería, poder del procesador, conectividad, el desarrollo de aplicaciones útiles – olvidó incluir una: ¿quién, exactamente, se quiere poner esta tecnología de vestir, y por qué?

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(Crédito: Sarah Tew/CNET)
La informática de vestir (wearable technology, en inglés) es el tema de moda y algo que está en boca de todos los integrantes del mundillo de los electrónicos de consumo. Pero a pesar de lo simple que suena el término en la superficie, es una categoría muy difícil de definir.

Tampoco han ayudado los fabricantes más entusiastas que están cayendo en ese espacio como paracaidistas, con la esperanza de ganar dinero ante la posibilidad de que se convierta en la próxima fiebre del oro. ¿Podemos clasificar como “informática de vestir” a los audífonos con Bluetooth o los monitores de ritmo cardíaco? Claro que sí, en un sentido totalmente literal. Un iPod Shuffle es también tecnología de vestir. Pero esta categoría recién definida debería significar más que eso. Por una parte, significa más para el consumidor.

Así qué, ¿qué está incluido y qué no? ¿Y cómo darle sentido a este caótico sector? Algunas empresas están intentando vender simples medidores de ejercicio. Otros quieren insertarse en una versión contemporánea del futuro de fantasía de la ciencia ficción con relojes tipo Star Trek.

Pero, para ser útil y para que sea adoptada por más gente, esto es lo que la informática de vestir tiene que hacer para convertirse en un producto de consumo masivo:

La informática de vestir tiene que ser cómoda, todo el tiempo

Comencemos con esta pregunta: ¿cómo hacer para que la gente se la quiera poner? ¿se la pondrán en su muñeca, su cabeza, sus dedos? ¿se la pondrán dentro del zapato? Todos estos dispositivos están diseñados para usarse sobre el cuerpo, y el cómo se sienten es una parte muy importante de la ecuación. Nadie quiere usar zapatos incómodos. Y nadie se pondrá un visor sobre la cabeza que sea menos cómodo que usar un teléfono.

Google Glass y los productos parecidos tiene un enorme reto. A mí me parece que Google Glass es estorboso. A los anteojos inteligentes Vuzix M100, en su versión actual, tampoco los sentí cómodos. Los fabricantes de audífonos Bluetooth como Jawbone y Plantronics gastan una fortuna intentando entender cómo ponerle estas cosas a alguien en la cara sin que sean molestas. De hecho, el Pebble Watch es un buen ejemplo de un reloj inteligente que se siente muy cómodo en la muñeca, y no estorba.

Un valor añadido es que sean contra agua o, por lo menos, resistentes al agua, especialmente la tecnología para hacer ejercicio. Es mejor, incluso, poder portarlos en la alberca – y eso es algo que posiblemente no puedes hacer con tu teléfono. Dispositivos como el

Pebble y algunos podómetros ya resisten al agua con un grado 5 ATM, pero no es aún una función estándar.

Quizá fue por eso que había dos empresas que se dedican a hacer tecnología contra el agua durante la Conferencia de la Tecnología de Vestir.

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(Crédito: Sarah Tew/CNET)

Tiene que ser más útil, de alguna forma fundamental, que tu teléfono inteligente

Todos estos dispositivos tiene un reto esencial: ¿cómo se justifica usarlos en vez de simplemente usar un ‘smartphone’? Piénsalo: ese iPhone o teléfono Android dentro de tu bolsillo puede hacer cientos de cosas muy, muy bien. Siempre está listo para entrar en acción. Solo necesita que lo tomes.

También, siempre está contigo. Ese es un reto para Google Glass o incluso para un reloj inteligente, o hasta un podómetro: ¿por qué no simplemente usar tu teléfono? ¿Qué tan difícil es? A veces nos da flojera ver el teléfono, pero eso es raro, por lo menos para mí.

El ecosistema de la informática de vestir se describe fácilmente: los audífonos transmiten audio; los relojes inteligentes son básicamente ‘pagers’ que te puedes poner y que dan la opción de contabilizar el ejercicio que haces y conectarse con apps. Google Glass y anexas son cámaras que portas con pantallas conectadas a Internet. Y los medidores de ejercicio son, en general, podómetros o monitores de ritmo cardíaco con software de apoyo. La subcategoría más exitosa de la tecnología de vestir, actualmente, es la del ejercicio, porque estos aparatos son los más útiles y no cuestan mucho.

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(Crédito: Sarah Tew/CNET)

Debe ser fácil de usar

Un nuevo ‘gadget’, especialmente uno que puedes vestir, no debería ser complicado. Debes sentir como que no haces mucho esfuerzo para hacerlo funcionar: después de todo, se supone que es lo usarás en lugar de sacar tu teléfono del bolsillo. Y eso debe ser aun más cierto para la informática de vestir porque a diferencia de una laptop o un celular, la mayoría de la gente no tiene ni idea de cómo usarlo después de comprar uno.

El Pebble Watch es un ejemplo clásico de lo mejor y lo peor de la categoría. Es un reloj sumamente sencillo, y recibe las notifcaciones sin problemas. Pero encontrar e instalar aplicaciones se siente como un enorme trabajo: no hay forma fácil de entrar a su tienda de apps, y entre las aplicaciones experimentales y los foros confuso añaden un nivel de complicación a lo simple que es el resto del diseño del Pebble. Parece un producto en ‘beta’, y así no le interesaría a mi mamá comprarlo.

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(Crédito: Sarah Tew/CNET)

Debe tener suficiente estilo como para ser divertido… y funcional

El pequeño podómetro Shine, contra agua y del tamaño de una moneda, captó mi atención de inmediato en la Conferencia de la Tecnología de Vestir porque se veía muy ‘cool’. Las pequeñas luces LED parpadean para decirme qué hora es. Se pega magnéticamente a la ropa o bolso. Se puede convertir en una pulsera o collar. Es contra el agua. Y parece como un artilugio de la película “Oblivion”. Criticar a la tecnología de vestir por no tener estilo parecería, en un principio, algo superficial, pero el diseño siempre importa en la industria de la tecnología, especialmente cuando la estás portando. El estilo hizo al iPod y iPhone productos exitosos. El diseño hace que teléfonos como el

HTC One capten la atención.

El buen diseño siempre hace que la interfaz sea más clara y eficiente. El Shine se ve lo suficientemente simple como para parecer genial, en lugar de verse como una pantalla de podómetro multimodal complicada.

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El Vuzix M100. ¿Te lo pondrías? (Crédito: Sarah Tew/CNET)

Ahora, veamos al Vuzix M100. Dudo que alguien se lo pusiera, incluso si le pagara. Los Google Glass se sienten un poco mejor, pero mientras más se acerquen estos dispositivos a tu cara, mayor esfuerzo tendrán que hacer por verse bien.

Tienen que ser versátiles… o baratos y sencillos

Siempre me viene la sensación que, cuando se trata de la informática de vestir, la mayoría de las empresas prometen darte el mundo en la muñeca pero al final esas ideas nunca se cristalizan.

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El reloj inteligente Kreyos Meteor: ¿Con el número ideal de funciones o son demasiadas? (Crédito: Scott Stein/CNET)

Me da muchísima curiosidad el enorme potencial del reloj inteligente Kryos Meteor: funciona con teléfonos Android, iOS y Windows 8, tiene medidor de ejercicio, puede bajar apps, tiene un teléfono con altoparlante, puede recibir alertas y se puede conectar a equipo para medir el ritmo cardíaco. Pero me bastaría con que solo hiciera cuatro cosas excelentemente bien.

Los dispositivos interconectados son importantes: ahora mismo, siento como que siempre traigo tres o cuatro dispositivos con Bluetooth conectados a mi teléfono, y me encantaría que pudieran comunicarse entre ellos cuando sea necesario. Si hay sensores baratos en varios aparatos, quizá un dispositivo inteligente debería de controlarlos a todos. En ese caso, quizá esa central sea tu teléfono.

Crea algo increíble antes de que entren las marcas gigantes

Algunas veces se siente que los startups de informática inteligente en Kickstarter y sitios web similares son solo la antesala a la llegada inevitable de las empresas más grandes. El tiempo se acabó. Samsung ha lanzado su reloj inteligente Galaxy Gear y es cuestión de días para que Apple, Microsoft, Google, LG y otros entren a escena porque ya tienen su atención en la informática de vestir.

¿Cómo podrán aguantar esas empresas más pequeñas? Siendo simples, asequibles, útiles y con diseños atractivos como para impresionar al consumidor. No es fácil, pero el problema con la tecnología de vestir como existe en la actualidad es que nadie la necesita para sobrevivir su día a día. Convencer a la gente que necesitan otro dispositivo requerirá mucho trabajo. Hasta ahora, fuera de los medidores de actividad, no creo que los resultados sean lo suficientemente sólidos. Quizá necesitamos que los grandes resuelvan cómo funcionarán las apps y los servicios en línea, e incluso crear nuevos tipos de interconectividad conectada inalámbricamente. Por ahora el mejor consejo para estos pequeños fabricantes de ‘gadgets’ puede ser que intenten ser baratos y sencillos.

La tecnología de vestir es un espacio emocionante y caótico, pero tendrá que ser menos caótico para que la gente común se anime a entrarle.

Autor
Scott Stein

Scott Stein es un editor de CNET.com a cargo de reseñar iOS, computadoras portátiles, tecnología móvil, videojuegos y cultura tecnológica. Antes, escribía para publicaciones como Wired, Esquire.com, Men's Journal y Maxim. Aparece regularmente en programas de televisión y radio hablando de las últimas tendencias en tecnología.

 

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