Attacknids: robots-araña a control remoto para los más exigentes

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Como papá, he descubierto que pocas cosas son tan inútiles como una reseña de una película para niños escrita por un adulto. Las cosas que nos gustan a los grandes no son las mismas que emocionan a los pequeños.

Por eso, pedí la ayuda de mis dos hijos (de 11 y 9 años) para escribir este primer vistazo a unos robots de control remoto llamados Attacknids. Pasamos un fin de semana con los robots en casa y éstas son nuestras primeras impresiones (por lo cual no le daremos una calificación al producto).

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Los Attacknids vienen en dos modelos: Stryder (azul) y Doom Razor (rojo). Los robots con forma de araña están formados de tres piezas principales: la cabeza, el cuerpo con seis patas y el módulo que dispara los proyectiles. (Crédito: James Martin/CNET)
Los Attacknids de Combat Creatures son juguetes de control remoto de doce pulgadas (30.4 centímetros) de alto con seis patas y forma de araña. Tienen tres componentes principales: una cabeza parecida a la de otros robots tipo Transformers, un módulo de cartucho electrónico intercambiable que dispara dardos o discos de hule (la empresa le ha dado nombres sofisticados a todos estos aditamentos, pero los voy a evitar a propósito) y el cuerpo de seis patas.

También incluye una armadura de plástico que se coloca sobre las patas y se desprende cuando los bichos entran en combate (más sobre esto debajo). La empresa ofrece otros aditamentos por separado, incluyendo un paquete extra de proyectiles, otro dispositivo de disparo o más armadura para decorarlo de forma diferente. Los dos modelos básicos se pueden comprar por US$79.99 (precio sugerido) en tiendas de juguetes o en línea.


Además Brookstone vende una versión más lujosa del robot en exclusiva que se controla por medio de una aplicación móvil, que cuesta US$129.99.

Combat Creatures dice que son apropiados para niños de seis años en adelante, aunque la fuerza con la que salen disparados los dardos de hule me hicieron pensar que quizá seis años es poco para un juguete de esta naturaleza.

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Los robots están diseñados para pelear. Ambos modelos lanzan proyectiles. Los dardos de goma azules salen disparados particularmente fuerte. (Crédito: James Martin/CNET)
La empresa promueve estos juguetes como robots de batalla que pelean entre sí. Propone un estado de entrenamiento, en el que los niños practican diferentes habilidades disparando los dardos o discos contra blancos, que vienen incluidos en la caja. En el modo de batalla, el chiste es que los robots se peleen entre ellos. Las cabezas traen un sensor en forma de palanca que, tras recibir tres golpes o disparos directos, hace que el juguete se apague. Mis hijos y yo jugamos un poco más libre, probando estos aspectos pero sin seguir las reglas de los juegos que la empresa incluye en las instrucciones.

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Los discos rojos que dispara el robot vuelan hasta cuatro o cinco metros. (Crédito: James Martin/CNET)
  

Diseño y armado

Tras ver los Attacknids de Combat Creatures en fotos, me decepcionó mucho una cosa: su hechura de plástico. Quizá es porque tiendo a asociar la idea de robots con metal, pero fuera de unos cuantos tornillos, todo el juguete es de un plástico duro, pero que lo hace lucir barato. Una vez lo cargué, el juguete pesa más de lo que parece y no se siente frágil. En mis manos se sintió sólido, firme y estable. La caja incluye decoraciones que no les pusimos, pero que quizás ayuden a darle otro aspecto al robot y oculten el material de plástico que sobresale demasiado a primera vista.

Recibimos dos unidades de Attacknids para probarlos: uno azul oscuro (llamado Stryder) y otro rojo vivo (llamado Doom Razor) – y ambos con partes totalmente de color negro, como las patas. Tienen, como ya lo mencioné, tres partes principales que vienen separadas en la caja: la cabeza, un cuerpo de seis patas y el cartucho electrónico que dispara proyectiles. La cabeza y el disparador se conectan al cuerpo fácilmente (mi hijo N., de nueve años, tardó un par de minutos). La única diferencia entre lo que trae en la caja del robot azul y el rojo es el módulo de disparo, que es intercambiable: el azul tiene un cartucho cilíndrico para dardos de hule espuma y el rojo tiene un tubo en posición vertical para discos de hule de unos siete centímetros de ancho.

 

La caja incluye unos protectores de plástico de color para cubrir las patas, que la empresa describe como armadura. Curiosamente, esto es lo más difícil de colocar y, también, lo que más fácil se desprende, lo cual resultó continuamente frustrante para mis hijos.

La empresa nos envió dos robots porque están diseñados para pelear entre ellos. Cuando chocan, las cubiertas de las patas se desprenden como parte del daño en la batalla, aunque la primera vez pensamos que era un problema con el armado o la pieza. Después nos quedó claro que eso era parte del juego, pero, como dije antes, en ocasiones tardamos mucho en volver a colocar la armadura e, incluso, perdimos una pieza de estas en menos de un día. Por otro lado, estos aditamentos embellecen el robot, aunque también son totalmente de plástico y habría que ver cómo resisten múltiples batallas.

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La cabeza va ubicada al lado del cartucho electrónico. (Crédito: James Martin/CNET)

La cabeza va ubicada a un lado del cuerpo, lo cual hace que se vea un poco peculiar – lo ideal sería que la cabeza estuviera centrada, creo. La cabeza tiene un sensor en forma de palanca en la punta que reacciona cuando el otro robot le pega con un proyectil o chocan frente a frente.

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El juguete tiene tres luces en la cabeza que se apagan cada vez que el contrincante toca el sensor que tienen en la punta de la cara. (Crédito: Gabriel Sama/CNET)

Cada robot tiene tres luces verdes en la parte superior de la cabeza; cada luz representa una vida que pierde cuando el otro robot golpea su sensor. Atinarle con los misiles de goma no es fácil, pero sí es posible. La empresa propone un juego con puntuación y todo, pero nosotros jugamos libremente.

El switch de encendido del robot tiene tres estados: prendido, apagado y ‘batalla’. El modo batalla enciende las tres luces de la cabeza. Cuando el contrario pega tres veces en el sensor del rostro, el robot se apaga – o sea, se muere.

Mi hijo M., de 11 años, dijo que el juego “está súper divertido”, aunque después de un par de rondas lo abandonaron y se dedicaron a mover el robot por toda la casa.

Desempeño

Cada robot lleva seis pilas en total (que no vienen incluidas, como es normal): dos AA en el control y cuatro AA en el robot, que se colocan en el cuerpo principal. Los usamos bastante durante el fin de semana – el uso normal que les daría un niño, unas dos horas seguidas por dos días – y las baterías no se agotaron. En mi experiencia como papá, es raro que las baterías AA duren más de unas cuantas horas en los juegos de control remoto, así que la primera impresión es que por lo menos estos robots no requerirán baterías nuevas cada fin de semana, lo cual ya es algo. Sin embargo, en general, mi preferencia es que los juguetes tengan baterías recargables.

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El control remoto es muy simple de usar y los robots responden muy bien a sus comandos. (Crédito: Gabriel Sama/CNET)
El control remoto del juguete es intuitivo y fácil de maniobrar. Del lado izquierdo tiene una cruz que dirige los movimientos de las patas y la cabeza. Al apretar la flecha hacia arriba, el robot camina de frente. La flecha hacia abajo hace que vaya hacia atrás. Las flechas de los lados – izquierda y derecha – hacen que la cabeza gire para un lado o el otro - y cuando la cabeza gira, las patas del robot acompañan el moviento, lo cual luce bastante.

Del lado derecho del control hay cuatro botones de colores. El botón rojo hace que el robot dispare sus proyectiles – misiles de hule espuma en el caso del robot azul y discos en el caso del robot rojo. El botón verde enciende una luz roja que crea el efecto de apuntar hacia el objetivo, pero es meramente un efecto óptico. El botón azul hace el módulo de disparo suba y el botón amarillo hace que baje, ampliando el rango de alcance de los proyectiles.

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Los robots reaccionan muy bien a los comandos del control remoto. (Crédito: James Martin/CNET)
Los proyectiles viajan unos cuatro metros con relativa fuerza, sobre todo los que tienen forma de dardo (del robot azul). Puse mi mano frente a los dos para medir la fuerza de los disparos y creo que los dardos del ronot azul salen con suficiente fuerza como para poder lastimar a alguien  - “sacarle un ojo”, en el lingo de las abuelas. Sugiero insistir a los niños que no se pongan en el trayecto de los dardos ni se disparen con ellos unos a otros. Incluso, estos dardos azules hacen un ruido como de “soooosh” de la velocidad a la que salen disparados. Los discos de goma del robot rojo salen disparados con mucho menos fuerza, pero vuelan más lejos por su forma y porque pesan menos.

Mi hijo N. descubrió que los dardos de goma de las conocidas pistolas de juguete Nerf le caben perfecto al robot azul, lo cual es bueno porque los dardos Nerf son bastante populares entre mis hijos y sus amigos y es bueno poder reutilizar las cosas. Además, se pierden con suma facilidad y es mejor tener repuestos.

El único problema que detectamos es que los discos rojos se atascan con frecuencia y hay que liberarlos a mano.

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Mi hijo de 9 años no disfrutó tanto tener que volver a colocar la armadura a las arañas-robot. Se les desprenden con mucha facilidad. (Crédito: Gabriel Sama/CNET)
Además del mecanismo de disparo, otra cosa que me gustó fue el movimiento de los robots. Con seis patas y forma de araña, el robot mueve tres patas a la vez, haciendo un sonido metálico a cada paso. El movimiento es fluido y reacciona rápido a los comandos del control remoto. No es particularmente veloz, pero siendo un robot con patas de araña nuestra expectativa no era que se moviera a la velocidad de un auto de carreras de control remoto. Tanto mis hijos como yo nos sentimos contentos y satisfechos con los movimientos y la velocidad de estos robots.

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El Attacknid no pudo subir una levísima inclinación que hay en mi jardín. (Crédito: Gabriel Sama/CNET)
El robot recorre sin problemas las superficies planas, a un ritmo constante. Sin embargo, cuando lo sacamos al jardín no pudo escalar una levísima inclinación sobre el pasto, aunque se movió bien en las partes planas de la grama. No diría que son todo terreno, pero sí que sus movimientos son estables, divertidos y novedosos en las superficies planas – más interesante que los movimientos de la mayoría de los autos de control remoto, por ejemplo.

Conclusión

A pesar que el terminado de los Attacknids deja algo que desear por la prominencia de las partes de plástico (insisto, sería mucho más lindo e impresionante con terminados de aluminio, por ejemplo), el movimiento de sus seis patas es un tanto cautivador y placentero, y logra mantener la atención de los niños por largos períodos de tiempo.

El juego – la batalla entre los robots – es demasiado simple y aburre después de dos o tres rondas, aunque dispara objetos de forma muy exitosa (incluso, hasta un nivel un tanto peligroso en el caso del modelo que dispara dardos azules).

Por su tamaño, movimientos y precio, el Attacknid  de Combat Creatures es un buen juguete para niños que entiendan que no se deben de poner en la trayectoria de los dardos de hule (no estoy seguro que eso incluya niños de seis años), pero habrá que ver si su hechura de plástico resiste más allá de un fin de semana, que fue el tiempo que lo probamos. A mis hijos de 9 y de 11 años les gustó, que es lo que más importa.


 

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dónde comprarlo

Combat Creatures Attacknid Doom Razor

Número de parte: CNET-CombatCreature-doomrazor

MSRP: $79.99

Visita el sitio web del fabricante para ver su disponibilidad.

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Gabriel Sama

San Francisco

Gabriel es el Director Editorial de CNET en español. Con casi veinte años de carrera en el periodismo, ha lanzado proyectos editoriales en EE.UU., México, Grecia, El Salvador y los Emiratos Árabes Unidos, entre otros. También trabajó para la edición en español de 'The Wall Street Journal'. Es casado, con dos hijos, y vive en Palo Alto, California. Le encanta la iconografía de la lucha libre, las apps de fotografía y todos los deportes.