Oculus Rift Crescent Bay te permite caminar por el espacio

Creo que estoy en un submarino. Frente a mí tengo un panel de control. Camino hacia el panel y detrás escucho lo que parece ser el sonido de vapor a presión. Me doy la vuelta y veo un espejo, pero no me veo. Pero no me veo sencillamente porque no estoy ahí. Camino hacia el espejo y siento que el suelo sobre el camino que baja. Estoy al borde del cuadrado de espuma de goma de Oculus donde me permiten probar la experiencia que es Oculus Rift Crescent Bay. También siento un tirón en la cabeza, el cable que me conecta con la PC que da vida a mi mundo virtual.

Está llegando al punto en que pequeños tirones de cables son las únicas cosas que distraen de la sensación complemente inmersiva de la visión de realidad virtual de Oculus. Todos los años Oculus revela nuevas revisiones del prototipo, sin que todavía se aviste una que pueda llegar al mercado. Crescent Bay, revelada en la primera conferencia de desarrolladores de Oculus Connect, tiene varias revisiones del hardware mostrado en la feria CES, pero las mayores diferencias tienen que ver con la libertad de movimiento en el espacio.

Nick Statt/CNET

Una cámara externa todavía permite el seguimiento de posición, pero ahora puedes caminar alrededor, además de agacharte, dar una vuelta y más. Debido a esta libertad de movimiento, la zona de prueba de Oculus a la que subí era una habitación acolchada: la alfombra cuadrada sobre la que me coloqué representaba una libertad de movimiento limitada, pero allí podía ir a cualquier parte, arrodillarme, arrastrarme, mientras el cable lo permitiera. Las nuevas gafas del Rift han sido mejoradas: los lentes Fresnel y una mejor resolución de la pantalla ofrecen una experiencia más fluida y detallada, y los audífonos plegables crean un sonido en 3D, lo que permite un tipo de realidad virtual sonora.

Oculus

Pero resulta que eso viene a la mano. Oculus hizo una demostración de 7.5 minutos que me permitió entrar y salir de varios mundos alucinantes, y tenía la libertad de mirar a mi alrededor y explorar a mi antojo. Los sonidos significaban que yo sabía, por ejemplo, si tenía un Tyrannosaurus rex detrás, o si era otra cosa que debía ver. La libertad de movimiento, la capacidad de mirar a cualquier parte, me hizo pensar que la realidad virtual nunca se ha sentido más real.


Nick Statt/CNET

Estaba en una sala victoriana mirando en un espejo a una máscara que me miraba. Cerca tenía varios querubines dorados. Estaba en lo alto de un rascacielos en una metrópolis, caminando hasta el borde del piso, y podía ver la calle muchos pisos más abajo. Me detuve en un mundo extraño mientras una criatura desconocida pero graciosa me estudiaba parada cerca de mí. Me escondí detrás de una estructura cuando se desintegró mientras enormes brazos robóticos luchaban con varitas mágicas chispeantes. Un dinosaurio tronó encima de mí mientras trataba de salir del camino. Me arrodillé y caminé alrededor de una ciudad miniatura con su propio servicio de trenes y conseguí acercar la cara a las vías férreas. Me senté junto a una hoguera mientras un alce de papel y otros animales de la selva se congregaban cerca de un árbol de origami. Y gracias a una demostración final ofrecida por Epic, estuve junto a una batalla campal en una ciudad mientras los soldados se disparaban unos a otros y un vehículo pasaba por encima de mi cabeza.

Podía moverme alrededor de cosas virtuales, agacharme debajo de ellas, hacer cualquier cosa menos tocarlas.

En comparación con el impresionante sistema de realidad virtual móvil Samsung Gear VR, también desarrollado por Oculus, Crescent Bay es un avance extraordinario. Se me cayó la mandíbula de asombro. Sonreí, reí. Fue una experiencia extraordinaria.

Todavía hay muchas cosas que le faltan al Oculus Rift: no hay forma de agarrar o interactuar fácilmente con objetos, al menos en la demostración oficial. El espacio limitado significa movimientos limitados. Además, uno se mueve a ciegas. Sí, las paredes del salón de demostración están acolchadas, pero si tratara de hacer eso en mi casa seguro que me fracturo un tobillo. El cable es otro problema: mientras el Oculus Rift tenga un cable, la libertad total de movimiento es una fantasía. Tuve que desenredarme varias veces mientras daba vueltas sobre la alfombra del salón acolchado. Además de que no podía tocar ni mover nada. El hecho de que Oculus haya adquirido NimbleVR significa que el próximo paso es tocar objetos o hacer cosas en el mundo virtual. La interactividad real y profunda es posible a través de dispositivos periféricos y accesorios, pero no hay un apoyo formal generalizado para una norma de interacción en realidad virtual. Prepárate para cuando eso suceda.

Cuando me quité el casco sentí que iba a llorar. Es ridículo, pero así fue. La realidad virtual no tiene todavía un producto acabado o usos prácticos, pero es real. Y cada vez que la experimento es más impresionante de lo que esperaba.

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